
Pero sobre todo a mí me gusta verlo majestuoso sobre el mar cuando entras en la bahía de Palma en barco, dándote la bienvenida.

Cuando te acercas y sobre todo lo visitas por dentro puedes comprobar que es bien redondo, teniendo su patio interior una impresionante acústica.
Ya sabes: puedes mirarlo de lejos y llevarte una buena impresión, pero acércate y seguro que descubrirás cosas emocionantes en su interior. Así nos pasa con muchas cosas.
El año pasado hicimos un acuatlón en la bahía de Palma entre los barcos. Al respirar por un lado se podía admirar la catedral y al hacerlo por el otro se divisaba el Castillo de Bellver. Fantástico!!!!
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