No me hizo ni un sólo relevo pero sí mucha compañía durante casi una hora que estuvo a mi rueda. Aquí nos hicimos la foto antes de subirse al coche para seguirme durante unas horas más con mi constante pedaleo
Había una recta de 80 km. en la que me encontré muy cómodo acoplado, con un ritmo constante sin bajar casi nunca de los 40 km/h. Impresionante, no me lo podía creer. 
Llevamos ya 300 km y empieza una zona de montañas donde no hay niguna población en muchísimos kms. El sol ya se ha ido y se pedalea cómodo por la temperatura.
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